Vuelve la tensión para el dólar: Guzmán, presionado para llenar la calle de pesos tras explosión de Covid

Vuelve la tensión para el dólar: Guzmán, presionado para llenar la calle de pesos tras explosión de Covid

Después de un par de semanas con una leve tendencia a la baja, tanto de los contagios como de fallecimientos por Covid, los sucesivos récord de las últimas jornadas hicieron sonar todas las alarmas en la Casa Rosada. Lo que hasta ahora parecía una posibilidad lejana, en las últimas horas se evalúa como algo más palpable.

Si en las próximas horas, Alberto Fernández decide un endurecimiento de las restricciones será muy difícil eludir que, en simultáneo, anuncie un mayor caudal en la asistencia social a los sectores más perjudicados por el avance de la pandemia.

Con 745 muertes y 35.543 nuevos contagios de coronavirus en las últimas 24 horas, récord para una jornada desde el inicio de la pandemia, es muy probable que sea necesario un ajuste en las medidas que eviten la circulación de personas.

El Presidente ya adelantó que no hay espacio para cerrar toda la economía, como sucedió el año pasado. «A Fase 1 no se vuelve», definió Fernández en la mañana del martes en declaraciones radiales.

Lo más probable es que el jefe de Estado renueve el decreto de necesidad y urgencia que vence en próximo viernes y que le otorgue facultades a los gobernadores e intendentes para endurecer esas medidas, atendiendo a que en varias provincias existen récord de contagios y fallecimientos y ya no hay espacio en los hospitales ni en los sanatorios privados.

Funcionarios del gabinete económico admitieron, en diálogo con iProfesional, que la única manera de endurecer los controles es con un mayor apoyo estatal a los sectores más golpeados por la pandemia.

Si hasta ahora el Gobierno evitó un cierre más duro de la economía fue por una decisión política: al revés del año pasado, ahora hay muy poco margen para que la sociedad cumpla con esas restricciones. Pero, además, hay una cuestión económica de fondo: Guzmán convenció a Fernández de que, en medio de las negociaciones con el FMI, había una necesidad de abocarse a un ordenamiento fiscal.

Alerta por un sobresalto cambiario

En segunda instancia, también hay que decirlo, el ministro le teme a un sobresalto cambiario como el del año pasado, al que le costó varios meses poner en caja.

Es evidente que el salto del dólar blue a $195 tuvo que ver con la súper emisión de $2 billones del año pasado, que se utilizó para atender el «gasto Covid».

También se vinculó con el mayor ahorro que tuvieron las familias, que no pudieron gastar en servicios que estuvieron cerrados buena parte del año.

A diferencia de aquel momento, ahora existe un factor fundamental que hace de este momento muy diferente a cualquiera del año 2020: la súper soja de u$s600 la tonelada, un fenómeno que en el día a día se traduce en liquidaciones de divisas en el Banco Central. Sólo la semana pasada, las cerealeras liquidaron u$s1.000 millones en la ventanilla del BCRA.

En este contexto, Guzmán está cada vez más presionado a abrir la caja. Se lo sugieren a puertas cerradas, e incluso en público.

El ministro le teme a un sobresalto cambiario como el del año pasado, al que le costó varios meses poner en caja

¿Hay margen para más gasto?

Hay un dato que envalentona a los economistas cercanos al oficialismo que están disgustados por la pasividad de Guzmán.

Es el que demuestra que mientras el gasto público muestra una contracción real (descontada la inflación) del 26,3%, la recaudación de impuestos viene con un incremento real del 25%.

«Hay margen para actuar», dice a iProfesional uno de los economistas referentes del kirchnerismo que prefiere el perfil bajo para no disparar contra el ministro en medio de los tironeos internos.

Está claro que lo que comenzó como una pelea por las tarifas -Guzmán proponiendo una suba de 30% en el año contra un máximo de 9% propuesto por La Cámpora- ahora esa puja se extendió a otras variables clave de la economía.

El ministro de Economía no quiere salirse del plan original, que pasa por un ordenamiento fiscal, y un déficit de las cuentas públicas que no exceda el 4,5% del PIB. Un objetivo perfectamente cumplible, hasta ahora, ya que la recaudación viene creciendo con fuerza. Sin embargo, el titular del Palacio de Hacienda prefiere guardarse algunas balas para más adelante cuando, ya en pleno invierno, los casos de contagios podrían incrementarse exponencialmente.

Los mensajes internos de los más críticos de Guzmán le sugieren que ese momento ya llegó. Que para el invierno habrá más gente vacunada. Y que la asistencia debe comenzar ahora para poder decretar restricciones, cerrar actividades, y reducir la movilidad de las personas.

De acuerdo a las propias cifras oficiales, los gastos en jubilaciones están este año un 10,5% por debajo al año pasado, producto de que la inflación fue consumiendo los haberes. Lo mismo sucede con los salarios de los empleados públicos, que en términos reales perdieron 12,9% respecto del año pasado.

Mientras, el denominado «gasto Covid» representa hoy en día una décima parte de abril del año pasado, cuando empezaron las asistencias a empresas e individuos, a través del sistema ATP y el IFE.

La discusión de fondo en el seno del oficialismo tiene que ver con el nivel de gasto público en pleno segundo brote de la pandemia.

Para el kirchnerismo, el ajuste que está implementando Guzmán tiene un límite. Y, con la ola de contagios y el pedido para cerrar parte de las actividades económicas, no hay margen para aplastar más el gasto público.

Al contrario, a cuatro meses de las Primarias, el reclamo es que el ministro abra la caja para agrandar la asistencia a los más necesitados y los golpeados por la pandemia.

El problema de fondo sigue siendo el desborde inflacionario que vive la Argentina© Proporcionado por iProfesional El problema de fondo sigue siendo el desborde inflacionario que vive la Argentina

La inflación se transformó en uno de los mayores problemas que debe resolver Guzmán

La inflación, en la agenda

La decisión de Alberto Fernández de bloquear las exportaciones de carne, al menos por 30 días, es la primera señal concreta del viraje en la estrategia económica. En ese caso, al asumir lo que está frente a los ojos de todos: el fracaso de la pelea contra la inflación.

La suspensión de las ventas al exterior parece más una señal hacia el sector que a una efectiva medida para retrotraer los precios de la carne, que en el último año se encareció entre 75% y 100%, como fue el caso del popular asado.

El propio Guzmán puso en marcha distintas estrategias, pero hasta ahora no encontró la fórmula. Lo dicho: ya se probó con los programas de control. Pero también hubo convocatorias a los distintos sectores, con el objetivo de monitorear los costos a lo largo de la cadena de valor. Se agendaron reuniones con las principales empresas formadoras de precios

¿Qué se puede esperar? Que los controles se endurezcan los próximos días.

Medidas contra la inflación y la asistencia social, si efectivamente se deciden más restricciones, estarán al tope de la agenda oficial.

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